Una conexión entre Galicia y Marbella para el tráfico de cocaína y de hachís a gran escala

10.000 kilos de hachís llegaron a tierra, pero nadie pudo probarlo. Así comenzaba la investigación que culminó con la caída de una de las grandes redes criminales integradas por al menos cuatro células: la colombiana, la marroquí, la de la Costa del Sol y la de las Rías Baixas, que introducían toneladas de coca
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Dicen los expertos que los grandes negocios del narcotráfico en el Sur de Europa se cierran en la Costa del Sol. También aseguran que para llevar a término las operaciones de postín es precisa la cooperación de distintas organizaciones, capaces de financiar, dirigir, aportar la infraestructura precisa e introducir los alijos. Ejemplo gráfico de todo ello salió a la luz con la operación Beluso, trabajo de la Sección Greco Galicia de la Udyco Central cuyo desenlace judicial definitivo acaba de conocerse.

El Tribunal Supremo mantiene las penas impuestas a casi todos los investigados, entre ellos al vecino de Bueu Salvador Dios, un viejo conocido que actualmente se halla en una cárcel de Senegal (la misma en la que falleció uno de sus presuntos socios por causas naturales recientemente en noticia exclusiva de este periódico). El morracense se encargaba de la parte logística, reza la sentencia. En las Rías Baixas se celebraron varias reuniones entre una gran red narco dirigida por un ciudadano marroquí y financiada por un argentino.

Los colombianos no pudieron ser procesados, por lo que las condenas recaen sobre los tres citados y sobre los tripulantes de los dos barcos intervenidos, un velero (el famoso Wallstreet) y un pesquero, todos ellos de origen balcánico y brasileño. El fallo del Supremo modifica la condena para el sudamericano, rebajándola de los 15 años y que le impuso la AN a los trece años y medio de prisión. Para el resto, sin cambios: 21 años y medio de cárcel para el organizador (el magrebí) y once para el gallego, que cumplirá cuando la Justicia senegalesa decida que ya ha saldado la deuda con su país por intentar introducir 690 kilos de cocaína en una narcolancha en diciembre pasado.

Los hechos probados de la sentencia señalan que al menos entre los años 2017 a 2019 un grupo de personas se dedicaba al aprovisionamiento en Sudamérica de diferentes partidas de cocaína para su introducción en España a través de embarcaciones, realizando actividades en diferentes lugares de nuestro país, especialmente en Málaga y en Galicia. Esta estructura criminal estaba liderada por Hicham O, quien organizó y supervisó, según el Tribunal, las dos operaciones que se han declarado probadas, el velero WallStreet que fue abordado en altamar el 25 de junio de 2018 y el pesquero Apolo I, interceptado el 16 de mayo de 2019. Con carácter previo a cada operación, el citado Hicham y el resto de cabecillas se reunían en Pontevedra, en Vigo y en Málaga, en encuentros que fueron vigilados de cerca por los investigadores, acreditando así las relaciones entre todos ellos.

El velero incautado / Narcodiario

Uno de los datos relevantes que pusieron en tela de juicio los letrados y que quedó apuntalado tras el dictamen del Supremo es la colocación del sistema de geolocalización en el vehículo de Salvador Dios, que, previa autorización judicial, fue colocado en una veloz maniobra por los agentes con base en Pontevedra en una céntrica calle de la ciudad del Lérez. De sus posteriores seguimientos devinieron indicios de la actividad criminal investigada. Los antecedentes del gallego (condenado en su día en el marco de la operación contra Ramiro Vázquez Roma) y del marroquí (vigilado de cerca por autoridades francesas por la introducción de grandes cantidades de hachís en Europa) sirvieron para justificar las medidas de seguimiento que, finalmente, arrojaron resultados muy positivos para la investigación, centrándoles en encuentros en las Rías Baixas y también en la provincia de Málaga en las que se harían los preparativos de los narcotransportes.

«La organización tenía una estructura con distribución de tareas, incluyendo adquisición y preparación de embarcaciones, selección de tripulaciones, y coordinación entre las partes de la organización. Esta estructura no era rígida, pero sí suficientemente consistente y flexible para adaptarse a diferentes situaciones», añade la sentencia del Supremo. La Policía logró evitar dos operaciones de narcotráfico vinculadas a la organización. La más conocida se desarrolló en 2018, con la partida del velero Wallstreet (ya subastado por el PNSD) desde el puerto deportivo de Marbella, su carga ante Guyana y regreso por la ruta de Canarias y Cabo Verde. Un modus operandi que se repite.

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