EXCLUSIVA: Los traficantes que llevaban el mayor alijo de cocaína de la historia en altamar quedaron en libertad

La legislación francesa contempla la disociación entre la incautación y sus transportistas, que pueden volver a traficar de forma inmediata / El reglamento galo contribuye a que el problema del narcotráfico siga presente pese a las investigaciones internacionales / Una práctica que se inició en el Océano Índico para no frenar los patrullajes de la Armada se ha trasladado al Atlántico
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Las personas que tripulaban el barco pesquero que transportaba el mayor alijo de cocaína jamás intervenido en altamar a nivel internacional quedaron en libertad. Ello fue así porque de ese modo lo contempla la legislación francesa, país que efectuó la operación de abordaje, cuya disociación entre el cargamento clandestino y quienes trafican con él marca que la sustancia se incauta, pero los sospechosos no pueden procesarse por el lugar en el que se encuentran, en aguas internacionales.

La legislación francesa ha convertido, por ese motivo, en un trabajo más que apetecible para quienes se aventuran a traficar el embarcarse en esta clase de travesías marítimas. La presencia de grandes fragatas del país galo en el Atlántico y en especial en el entorno del Golfo de Guinea hace que cada vez sean más los operativos en el área que, a causa de la citada legislación, se saldan con grandísimos decomisos, como las 10,7 toneladas recientes, y sin responsabilidades penales para nadie.

Además, la misma situación contempla que los sospechosos puedan seguir su camino con el mismo barco, lo que hace que las mismas personas y la misma embarcación puedan volver a traficar en tiempo récord, algo más que apetecible para ellos, pues cobran cantidades muy grandes por cada viaje que consiguen sellar con grandes alijos a través del Atlántico.

Detalle del alijo / Marine Nationale

Esto no ocurre, por ejemplo, cuando es España la que, mediante una orden judicial, aborda un barco en aguas internacionales. Lo que se hace según el marco legal del país ibérico es trasladar la droga y a los detenidos, y si es posible también a la embarcación, a puerto español, para su puesta a disposición judicial y su procesamiento por el delito contra la Salud Pública. De ese modo, las personas no quedan impunes como ocurre en el caso de las incautaciones de Francia, que se convierten en poco provechosas a pesar del fuerte despliegue internacional que se implementa, con participación de la DEA, la NCA, el MAOC-N y policías de distintos países.

El proceso de disociación comenzó en el Océano Índico, y se fundamenta en que la Armada francesa desplegada en esa zona no podía detener su actividad de disuasión después de incautar un gran alijo para trasladar a los detenidos a territorio continental. Allí comenzaron a incautar la droga, identificar a los investigados y continuar con su misión. Este modus operandi de la actuación en altamar y puesta en libertad de los investigados se ha trasladado a Atlántico y las mafias criminales lo saben bien, por lo que han incrementado mucho su actividad en la zona vigilada desde París.

 

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