La red de distribución de droga más activa de Pontevedra llega a la Audiencia

El fiscal acusa a cinco personas por delitos contra la Salud Pública y pertenencia a grupo criminal / Disponían de toda clase de sustancias y contaban con un bar como “centro de reunión” / Se enfrentan a penas de hasta seis años y medio de cárcel
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“Al menos en un periodo comprendido entre junio de 2.019 y noviembre de 2.020, y de forma coordinada entre ellos, adquirían, almacenaban, poseían y preparaban sustancias estupefacientes para destinarlas a la venta a terceras personas en distintos puntos de la ciudad de Pontevedra, con reparto de ciertas funciones entre cada uno”. Así resume la Fiscalía Antidroga la actividad ilícita de al menos cinco personas que fueron detenidas en plena pandemia en un gran despliegue coordinado de las policías Local y Nacional y la Guardia Civil cuyos resultados llegan ahora a la Audiencia Provincial.

Uno de los acusados, “a la par que se dedicaba por su cuenta a la venta de determinadas dosis de cocaína, se dedicaba al control de las ventas y recaudación de las ganancias obtenidas entre todos”, destaca el fiscal, que añade que otro de ellos era el encargado de almacenar en su domicilio sustancias estupefacientes para distribuirlas a terceros. Además, puntualmente, en unos días de agosto de 2.019, sustituyó al encargado del control de las ventas e ingresos, “suministrando también de sustancias a los clientes de éste ya que en esos momentos éste último fue detenido por la Policía en relación con otros hechos”.

El tercer acusado regentaba un bar en la ciudad que “servía de punto de reunión para los encausados, además de realizarse allí ocasionalmente operaciones de venta de sustancias y de almacenamiento de las mismas para distribuirlas a otros a cambio de dinero”.

Por su parte, el cuarto encausado, revela la acusación, llevaba a cabo ventas de marihuana y hachís (y puntualmente de cocaína), dando cuenta de esas transacciones a los demás, además de facilitar, como punto de distribución y reunión, el chalet de la familia del acusado que regentaba el citado bar, situado en Salcedo, término municipal de Pontevedra.

El último procesado, que vivía en la casa de invitados del citado chalet del lugar de Matalobos, “preparaba allí las dosis de heroína, siendo también el encargado del transporte de las dosis utilizando para ello una motocicleta que guardada en la vivienda.

La operación / Javier Cervera-Diario de Pontevedra

“Se da la circunstancia de que la actividad ilícita que es objeto de esta causa constituía el único medio de vida de todos los acusados”, explica el Ministerio Público, con la única excepción del individuo que regentaba el establecimiento hostelero ya mencionado.

A lo largo de los meses en los que se extendió la investigación policial, los agentes fueron recopilando numerosos indicios de la actividad delictiva que presuponían, en forma de levantamiento de actas de ventas de drogas en distintos puntos de la ciudad, normalmente durante las tardes y en distintos emplazamientos. Las transacciones se realizaban en la vía pública, aunque en la mayor parte de las ocasiones los vendedores llegaban en coche e incluso hacían los intercambios de estupefaciente por dinero a través de la ventanilla, sin apearse de los automóviles. En los registros domiciliarios la Policía halló toda clase de elementos relacionados con la actividad ilícita que se les atribuía, tanto drogas como todo lo necesario para la preparación del negocio.

Hasta seis años y medio de cárcel

El fiscal Antidroga solicita importantes penas de cárcel para los cinco procesados, que son más duras en el caso de uno de ellos, pues cuenta con antecedentes computables a efectos de reincidencia. Así, en su caso, la acusación pública reclama una condena a seis años y medio de prisión, de los cuales cinco se corresponden con el delito contra la Salud Pública y uno y medio con el de pertenencia a grupo criminal. Para los otros cuatro acusados, el fiscal del caso solicita penas que suman cinco años y medio de prisión, cuatro de ellos por el delito de narcotráfico estrictamente dicho y 18 meses más por su integración en el supuesto grupo criminal que se investiga.

La vista oral, prevista para las próximas semanas, podría resolverse, en todo caso, por la vía rápida, pues las partes negociarán un acuerdo de conformidad. Sin embargo, en el presente caso, al existir dos delitos que se acumulan, parece complicado que la acusación pueda ofrecer una condena que sirva para eludir el ingreso en prisión, salvo que los acusados puedan acreditar la drogadicción, lo que sí les eximiría de ello siempre y cuando se sometan a tratamientos de deshabituación del consumo de las sustancias estupefacientes.

Sobre los lugares de actuación de la red que ahora se somete a juicio, destacan el entorno de Paseo Colón, zona de influencia de uno de los principales investigados, y otros puntos cercanos como As Corvaceiras o A Barca, si bien también se realizaron actuaciones en la avenida de Marín y en el entorno de Salcedo.

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