La conexión atlántica de Huelva a Pontevedra para el tráfico de drogas

Los narcos gallegos operan en la provincia andaluza para introducir hachís en narcolanchas y pesqueros, pero también para alijar cocaína procedente de América Latina / La operación del narcosubmarino de Aldán, la organización de Carlos Silla y la de José Ramón Dorgambide tendrían fuertes implicaciones en una región de muy difícil vigilancia
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Los traficantes andaluces y gallegos fueron pioneros a la hora de introducir toda clase de sustancias procedentes del extranjero de forma clandestina. En el Sur de España, la provincia de Cádiz, con su doble frontera con Gibraltar a través de La Línea de la Concepción y con Marruecos por el Estrecho, y la de Huelva, limítrofe con Portugal y de cara al océano Atlántico, son escenarios en los que se hizo rentable el contrabando de tabaco, primero, y de hachís, después. En el Norte, en Pontevedra, con la misma frontera con Portugal e idéntica ubicación de cara a Sudamérica, la ‘escalera’ criminal fue muy similar, con una diferencia: los delincuentes consiguieron llegar a lo más alto, la cocaína.

Velero Benirrás / Narcodiario

Las relaciones históricas entre unos y otros vienen de años atrás. Fueron los gallegos quienes, bien pagados, comenzaron a trabajar en el Sur para pilotar embarcaciones, primero, hasta que establecieron allí ‘oficinas’ permanentes. El hachís procedente del Norte de África siempre ha sido el negocio estrella en esa zona, también para los ‘desplazados’ desde las Rías Baixas, que se dedican desde hace tiempo a liderar narcotransportes marítimos.

En paralelo, acuden por carretera en busca de cargamentos de la misma droga marroquí, tanto para enviar al resto de Europa en camiones como para el consumo local en el Noroeste de España, en cuyo caso suelen emplear vehículos caleteados con dobles fondos. Sin embargo, los indicios acumulados desde 2019 y hasta esta misma semana apuntan a que las kilométricas playas de la provincia onubense y alguno de sus puertos deportivos se han convertido en nuevos puntos de entrada de cocaína, algo que no se había detectado hasta el momento. Y si hay cocaína, en España, hay gallegos.

Alijo reciente hallado en el Norte / Narcodiario

El primer gran indicio de la presencia estable de oficinas de narcos de O Salnés en la provincia de Huelva se produjo a finales de 2019. En noviembre, en la madrugada del día 24, el narcosubmarino ‘Che’ encallaba en la playa de O Foxo. En el libro de ruta de Agustín Á., que estaba a los mandos del artilugio que cruzó el Atlántico desde el entorno de Santarém, en el interior de la Amazonia, se hallaba un punto de encuentro con embarcaciones procedentes del Sureste de España. Las filtraciones, sin embargo, hicieron que ni ese grupo de lancheros ni los que fueron requeridos después saliesen en busca del semisumergible. No se conoció su identidad, pero sí la de los proveedores: el Clan del Golfo, aliado histórico de los narcos de las Rías Baixas y con oficinas permanentes en Vilagarcía de Arousa.

Detención de Jonas Falk / Policía Nacional

En esa misma época, las fuerzas de seguridad seguían los pasos de Carlos Silla, que cumple condena en Portugal por el mayor alijo de cocaína de todos los tiempos a nivel internacional en un barco velero, las 5,2 toneladas incautadas en 2021 por la Policía Nacional y la Polícia Judicária. Su organización, según trascendió en el segundo juicio contra él que se siguió hace algunos meses en la Audiencia de Pontevedra, tenía varias embarcaciones del mismo tipo en el agua al mismo tiempo y sus bases, además de en Galicia, estarían en la provincia de Huelva y en el Algarve portugués, zona de paso entre ambas localizaciones. En 2021 la Policía Nacional intervino unos 600 kilos de cocaína en un garaje que hacía las veces de ‘guardería’ en la capital onubense. Meses después caería una gran cooperativa del narcotráfico en la llamada operación Medellín, integrada por lancheros gallegos e importantes capos, tanto colombianos como marroquíes. Los nombres de Jonas Falk, el ‘Pablo Escobar sueco’, y Fikri Amellah, fueron los más conocidos. La Udyco Central sostiene que la organización tenía una entrada segura por un puerto deportivo de la provincia andaluza.

Cocaína hallada en el narcosubmarino de Aldán / R.F.-Diario de Pontevedra

Avanzando hasta el momento actual, no hay más que analizar las dos últimas operaciones de la Guardia Civil, primero, y de la Policía Nacional, después, contra la red supuestamente vinculada, entre otros, a Juan Carlos Santórum. El análisis de la sustancia estupefaciente intervenida no solo relaciona ambas investigaciones, sino que sitúa el origen en el Sur, probablemente en Huelva. En paralelo, las autoridades han detectado varias entradas de cocaína en el entorno de Punta Umbría, la más reciente hace apenas dos semanas, con el hallazgo de 373 kilos intervenidos por la Guardia Civil cuyos detalles adelantó en exclusiva Narcodiario. Hay al menos tres personas detenidas. Una zona en la que se traficaba con hachís de forma casi exclusiva parece haber subido el último escalón. Al mismo tiempo, no faltan los grandes operativos contra el tráfico de hachís con gallegos que ya se aventuran a transportar, recibir y almacenar la droga en el Sur.

Las características de la provincia de Huelva la convierten en un lugar perfecto para la entrada de narcolanchas cargadas de cocaína. Cierto es que en la zona existen varios radares del SIVE (Servicio Integral de Vigilancia Exterior) con los que la Guardia Civil controla parte del tráfico marítimo. Sin embargo, la orografía costera de esa parte de España dibuja playas kilométricas que permiten los desembarcos en puntos sin apenas población y, por lo tanto, de forma completamente clandestina. La desembocadura del Guadiana, el río Piedras, el Tinto y el Odiel son escenarios igualmente propicios, con lenguas de arena que solo conocen los lugareños y que se convierten en trampas para las fuerzas de seguridad.

Alijo intervenido en Punta Umbría / Guardia Civil

A esa facilidad para las entradas, a las que se une la presencia de numerosos puertos deportivos en los que pueden entrar embarcaciones sin infundir sospechas, se une la excelente conexión por carretera con la provincia de Pontevedra a través de las autopistas portuguesas. La escasa vigilancia hace que los representantes de las organizaciones gallegas lleguen a la zona Sur en apenas tres horas empleando vehículos de alta gama que alcanzan medias próximas a los 200 kilómetros por hora en las franjas nocturnas. Como alternativa a través de España está la Ruta de la Plata que cruza Andalucía y Extremadura y llega a Galicia por Ourense, pero esta alternativa es más frecuentada por otro tipo de traficantes: los que bajan en busca de unos cuantos kilos de hachís en coches con dobles fondos.

Operación Arruda / Narcodiario

De todos los operativos desarrollados en los últimos tiempos, el más significativo sobre la presencia de gallegos en el Sur de España y, en concreto, en Huelva, fue la operación Arruda, desarrollada en su fase inicial en el Sur con la caída de unos 6.000 kilos de hachís en dos embarcaciones y posteriormente en A Illa de Arousa y Vilagarcía, donde fue desmantelada toda la organización que supuestamente dirigía desde su chalé de A Laxe el histórico José Ramón Dorgambide, alias El Panadero, antiguo socio de David Pérez Lago en la cocaína y que ahora centraría sus esfuerzos en el hachís. La Policía Nacional determinó que la red criminal podía introducir hasta diez toneladas de droga al mes y que disponía de bases en esa provincia andaluza y también en el lado opuesto, en la Costa del Sol.

Por otra parte, en semanas muy recientes, las fuerzas de seguridad (Guardia Civil y Policía) han incautado varios alijos de más de 100 kilos de hachís en la provincia de Pontevedra, droga que llegó por carretera en el interior de vehículos destinada para el consumo en la propia Comunidad Autónoma.

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