#NarcoFiles: España, meeting point del crimen organizado

Los grandes cárteles mantienen oficinas en España: la Mocro Maffia, el Balkan Cartel, la mafia rusa, la ‘Ndrangheta, el clan irlandés Kinahan, colombianos y mexicanos / Tres organizaciones gallegas tienen capacidad para completar el negocio de principio a fin; el resto de los españoles trabajan para los extranjeros / Narcodiario e Infolibre publican en exclusiva en España los NarcoFiles, una investigación internacional coordinada por el consorcio OCCRP con el apoyo del CLIP en la que participan más de 40 medios
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Víctor Méndez / Begoña P. Ramírez (Infolibre)

Los grandes capos colombianos llegaron a España en los años 80 tras una violenta espiral que azotó Cali y Medellín y el asesinato del ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla. Pablo Escobar y, con más firmeza, Gilberto Rodríguez Orejuela, echaron raíces a este lado del Atlántico para introducir su cocaína en Europa. Un negocio que ya era floreciente para ellos en dirección a Miami o Nueva York precisaba de nuevos mercados y París, Madrid, Londres o Milán eran perfectos. En la década de 1990, los traficantes locales ya tenían sus propias redes y sus conexiones perfectamente engrasadas para introducir la sustancia, que principalmente entraba en lanchas rápidas por la costa noroeste española.

Los hermanos Rodríguez Orejuela / Narcodiario

En ese tiempo, coincidiendo con el crecimiento económico y social del país tras los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla, también comenzaron a llegar a la Península Ibérica excombatientes de la guerra de Los Balcanes. Muchos de ellos permanecían un tiempo en Italia, donde estrechaban lazos con la Camorra napolitana o la ‘Ndrangheta, la mafia calabresa. Unos –balcánicos, tanto albaneses como serbios y croatas– y otros –transalpinos– se asentaron en España, pero con especial arraigo en la Costa del Sol. Primero cometían robos o prostituían a sus compatriotas, incluso familiares directas, pero pronto apreciaron los mayores beneficios y el menor riesgo que les brindaba el narcotráfico. Ahora dominan el mercado de la cocaína.

En el cambio de siglo, con el boom del mercado inmobiliario y el auge del turismo, delincuentes de otras nacionalidades pusieron su pie en España, algunas por casualidad y otras por puro negocio. Entre estas últimas estaban los Kinahan irlandeses, el mayor cartel de la droga de las islas británicas y cuyos líderes encontraron un buen refugio en las costas andaluzas. También rusos, franceses, holandeses o suecos se asentaron en la Península. Algunos se fijaron en el sur de Europa en busca del apreciado hachís marroquí, aunque pronto se percataron de que la droga sudamericana les pasaba ante sus narices y apostaron fuerte para tomar su parte del pastel.

La cúpula de los Kinahan / Us.gov

En 2023, con Colombia produciendo más cocaína que nunca, los mexicanos, que hasta ese momento habían preferido Estados Unidos, dejando Europa para sus vecinos del sur, han aterrizado en España. Y para quedarse. Los sucesores de los cárteles de Cali y Medellín tienen oficinas estables en Madrid, Galicia, Málaga y hasta en las Islas Canarias. El cártel de Los Balcanes domina parte de la recepción de los alijos, tanto en los puertos como en embarcaciones. Los semisumergibles se han convertido en una alternativa completamente segura, pues las fuerzas de seguridad no disponen de la tecnología necesaria para detectarlos. Y la Mocro Maffia, la violentísima organización criminal que lidera desde prisión el holandés de origen marroquí Ridouan Taghi, asoma su alargada sombra, repartiéndose el pastel de mala gana con serbios y albaneses. Todos ellos, trabajan de forma coordinada, en auténticas cooperativas del crimen, según revela NarcoFiles: el nuevo orden criminal, una investigación periodística internacional coordinada por el consorcio Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP) con el apoyo del Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), que se inició con una filtración de correos electrónicos de la Fiscalía General de La Nación de Colombia que fue compartida en España con Narcodiario e Infolibre y con otros 40 medios de comunicación en todo el mundo. Los periodistas examinaron y confirmaron el material junto a cientos de documentos, bases de datos y entrevistas.

El escenario

“El cártel de Los Balcanes, la ‘Ndrangheta, la Mocro Mafia y los grupos británicos e irlandeses quieren controlar todas las etapas del tráfico de drogas. Ya compran el hachís directamente en Marruecos, la cocaína en Colombia o la metanfetamina en México. Controlan el transporte y luchan por dominar los puertos, que son para ellos la joya de la corona. Todos quieren controlarlos”, explica Antonio Martínez Duarte, jefe de la Unidad de Droga y Crimen Organizado (Udyco) Central de la Policía Nacional. Las redes internacionales de narcotráfico “y el crimen organizado en su conjunto se sirven de la globalización y de que los controles fronterizos son cada vez más relajados”, añade, “y evitan, si pueden, a los comisionistas locales, acudiendo directamente al proveedor”.

33 logos distintos hallados en el mayor alijo de cocaína incautado en España / Narcodiario

El último gran ejemplo trascendió en septiembre, cuando la Udyco Central puso fin a una red que introducía decenas de toneladas de cocaína de al menos 33 organizaciones distintas cada mes a través de contenedores marítimos. La droga, se sospecha, llegaba a Guayaquil (Ecuador) desde Colombia por carretera, procedente de los laboratorios ubicados cerca de la frontera que comparten ambos países. Allí se introducía en contenedores de bananas y llegaba a Lisboa (Portugal) previo paso por Algeciras (España). En ese puerto fueron incautados 9.500 kilos que no componían la totalidad del cargamento y que Narcodiario calcula en unas 15 toneladas.

Desde la capital del país luso salía toda una flota de camiones que entregaba su parte a gallegos, rusos, serbios, británicos, italianos y turcos, entre otros. Precisamente Estambul se ha convertido en un nuevo actor, incipiente, tanto para recibir cargamentos como a los propios capos, que saltan allí desde el otro gran refugio de los mayores narcos, Dubái. En Turquía pueden disfrutar de los privilegios que les conceden sus ilícitas ocupaciones sin ocultarse, algo que les resulta más complicado en Europa Occidental.

Detenidos del supercártel con bases en Dubái / Guardia Civil

España es también, según desvelan los NarcoFiles, un enclave privilegiado para el blanqueo de capitales obtenidos por estas redes criminales. La Udyco de la Policía Nacional y la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil explican que el mercado inmobiliario de los miles de kilómetros de costa –y de islas– del país son un caramelo muy apetecible para quienes lavan los beneficios de la cocaína. La compra de inmuebles se une al auge del turismo, que sitúa al sector hostelero en el centro del escenario para blanquear, con los locales de ocio como punta de lanza. Otros esquemas tradicionales, tales como el envío de dinero mediante mulas aéreas, la compra de grandes cantidades de productos tecnológicos vía China por parte de empresas de Sudamérica o los ingresos en paraísos fiscales mediante empresas pantalla siguen siendo formas habituales para devolver el dinero al dueño de la droga. En 2023 aparece un nuevo invitado: las criptomonedas, muy difíciles de rastrear y aún más difíciles de aflorar para las autoridades.

NarcoFiles destapa también, por ejemplo, los nexos entre colombianos, mexicanos, españoles y holandeses para obtener, procesar, transportar y vender grandes cantidades de cocaína en el floreciente mercado europeo. “Los jefes de los cárteles, conocedores de cómo evadir la acción de la Justicia, se distancian cada vez más de la droga, y también de los ajustes de cuentas. Buscan obtener el máximo beneficio eludiendo la responsabilidad penal, haciendo uso de telefonía encriptada, de criptoactivos y buscando lugares como Dubái, donde piensan que están protegidos”, destaca el comisario Duarte.

Policías europeos comparan la lucha contra el crimen organizado actual con la Hidra de la mitología griega: al arrancarle al monstruo una de sus muchas cabezas, crecían dos en su lugar. Así lo explica Europol: “incluso las más exitosas operaciones policiales apenas tienen consecuencias a largo plazo sobre el crimen organizado global… extirpar una cabeza no mata al monstruo”.

Cocaína gestionada desde Dubái / Narcodiario

En España han sido detenidos a lo largo de los años algunos de los narcotraficantes más conocidos en todo el mundo. Nombres como el colombiano Gilberto Rodríguez Orejuela, jefe del cártel de Cali; integrantes del Kinahan Cartel irlandés, el exmayor de la Policía Militar de Brasil Sergio Roberto de Carvalho, algunos distinguidos miembros de la ‘Ndrangheta, Jonas Falk, conocido como El Pablo Escobar sueco; la flor y nata de la mafia turca, rusos, marselleses, los marroquíes-holandeses de la Mocro Maffia y, últimamente, los serbios y albaneses del cártel de Los Balcanes y también los mexicanos. Todos ellos han sido descubiertos haciendo negocios en la Península Ibérica.

España dispone de grandes puertos marítimos, entre los que destaca el de Algeciras, al sur del país, donde la compra de funcionarios es una constante. “En los lugares donde operan los estibadores se produce la corrupción”, apunta Macarena Arroyo Marín, fiscal Antidroga de El Campo de Gibraltar, una de las zonas más sensibles de Europa en lo que se refiere al tráfico de drogas. Las rutas de la banana, principalmente desde las seis terminales portuarias de Guayaquil, en Ecuador, pero también directamente desde Colombia, son el canal principal para los envíos. La Policía Nacional investiga a las principales empresas del sector en ambos países en busca de nexos con las redes de la cocaína que, por muy evidentes que puedan parecer, no están acreditados.

El puerto de Valencia es el primero en tráfico de contenedores de España y fue en 2022 el tercero de Europa por volumen de incautaciones de droga, toda una referencia, por tanto, para este tipo de cargamentos ilegales, aunque las mafias de la cocaína siempre intentan diversificar el riesgo y, para ese propósito, la Península Ibérica es excelente. La gran diferencia con respecto a Bélgica, Países Bajos, Francia o Alemania, con sus famosos puertos de Amberes, Róterdam, Le Havre o Hamburgo, muy permeables al tráfico de cocaína, reside en la gran cantidad de dársenas con conexiones directas con América Latina con que cuenta España. También Portugal. Junto a Algeciras y Valencia debe marcarse en rojo Barcelona, muelles favoritos de narcos holandeses y mexicanos, pero también Málaga, en el corazón de la Costa del Sol, donde los grandes capos de todo el mundo tienen sus lujosas mansiones, Marín y Vigo en Galicia, y Bilbao, menos conocido, pero también trascendente según las más recientes investigaciones.

Cocaína incautada en el puerto de Vigo / Policía Nacional

“Los puertos son un problema importante de corrupción pública y de las empresas privadas”, lamenta la fiscal jefe antidroga de España, Rosa Ana Morán Martínez. Sin cómplices dentro del puerto, ya sea en las fuerzas de seguridad, en Aduanas o en las empresas consignatarias y de logística, el negocio del narco no funciona. Por eso Rosa Ana Morán cree que las empresas “deben colaborar más” y las administraciones, a su vez, deben exigirles mayores sistemas de control y vigilancia si quieren acceder a concesiones en las terminales. “Hay que evitar que Valencia se convierta en Amberes”, sentencia.

La situación geográfica, de cara al océano Atlántico y como puerta física de Europa, es un factor básico a la hora de situar a España en el centro del escenario, así como la afinidad idiomática con América Latina. Dos personas que hablan la misma lengua se entienden mejor, y así es como comenzaron los negocios de la cocaína entre españoles y sudamericanos. Con el paso del tiempo, las barreras culturales se han ido desvaneciendo, y los tratos clandestinos se cierran con criminales de cualquier origen, con la única premisa de que la mercancía fluya y el dinero se reparta entre los diferentes actores.

Un ejemplo global

Los NarcoFiles describen una ruta que une el puerto de Veracruz, en México, con el de Barcelona, en España. Una empresa con intereses en ambos países, Magniexport, está vinculada con la operativa criminal, según se desprende de las investigaciones de los reporteros de OCCRP. La Policía española atribuyó el negocio al histórico cártel de los Beltrán-Leyva, si bien parece que el alargado brazo del Cártel Jalisco Nueva Generación podría estar involucrado, mientras que las autoridades mexicanas no ofrecen datos al respecto. Se trata de un ejemplo evidente de que el negocio de la cocaína se ha globalizado hasta el punto de que en América Latina colombianos y mexicanos son socios directos y que en Europa las organizaciones de distintos países se reparten los beneficios. Lo que no quiere decir que no existan grandes batallas por el control territorial ejemplificadas en los dos grandes cárteles mexicanos, Sinaloa y Jalisco, y en las empresas del narcotráfico más conocidas en la Europa contemporánea, el cártel de Los Balcanes y la Mocro Mafia.

Edin Pašović (OCCRP)

El engranaje criminal trascendió con un gran operativo cuyo desenlace en la vía judicial está todavía pendiente. La Policía Nacional intervino en España un gran cargamento de cocaína y otro de metanfetamina, ambos en Barcelona. Gran parte de la sustancia estaba destinada a laboratorios de los Países Bajos. La Udyco Central practicó numerosas detenciones y las posteriores investigaciones apuntan hacia un acuerdo criminal entre narcos de América Latina con españoles y probablemente también con la Mocro Mafia.

A su vez, la Policía colombiana define a Jean Paul Hoyos Bohórquez, alias Sodapuppy, como una figura clave. Utilizaba presuntamente una empresa pantalla con sede a las afueras de Cali para organizar envíos internacionales de drogas, tras permanecer en el negocio del narcotráfico durante 15 años, según un perfil criminal elaborado por los propios investigadores. Su especialidad era supervisar la producción y venta de cocaína en el extranjero, en países como Países Bajos. La primera parada, sin embargo, era México. Y la segunda, España.

Hoyos Bohórquez / Policía de Colombia

Hoyos Bohórquez y uno de sus presuntos colaboradores mexicanos, Alonso Alverdi Benavides, tenían vínculos con Eduardo Fernando Cardoza Giraldo, un presunto narco conocido por el alias de Boliqueso. Señalado como “uno de los últimos narcotraficantes puros” por el expresidente colombiano Iván Duque, Boliqueso ha permanecido en búsqueda y captura a instancias de Estados Unidos desde 2015. Supuestamente está relacionado con el Clan del Golfo, una organización criminal responsable de exportar unas 20 toneladas de cocaína al mes hacia distintos mercados. Durante varios años y hasta su arresto, en 2022, vivía rodeado de lujos en una base secreta de México.

En abril de 2020, la policía española siguió uno de los envíos de Magniexport desde el puerto de Barcelona hasta un almacén industrial. Dentro de los bloques de hormigón apareció cocaína y metanfetamina en grandes cantidades, 1.370 y 2.536 kilos, respectivamente. Los traficantes se sorprendieron al ser descubiertos. “Lo que no puedo entender es lo que pasó… hemos pasado muchos controles y nunca en 12 años han descubierto nada”, se lee en una conversación entre dos traficantes citada por la policía holandesa, destino final de ambas sustancias.

Uno de los hallazgos de Barcelona / Ministerio del Interior

Como parte de su cobertura, la red intentó mantener una parte legítima del negocio del hormigón vendiendo algunos de los bloques a empresas locales. Sin embargo, no les resultó fácil, ya que el material no se usa mucho en la construcción española.

En marzo de ese mismo año, la policía de Países Bajos tenía en su radar un laboratorio de cocaína en una población rural del país que presuntamente dirigía el mismo Hoyos Bohórquez. Los chats interceptados por los agentes holandeses revelan cómo el grupo internacional organizó su trabajo, con los sudamericanos aportando experiencia en el procesamiento de la cocaína, y sus homólogos holandeses a cargo de alquilar el lugar del laboratorio, proporcionar dinero en efectivo y hacer recados. Recibían la sustancia en grandes cantidades y se comunicaban a través de Encrochat, el sistema encriptado que empleaban narcotraficantes de todo el mundo hasta su desmantelamiento en 2020. Para tratar los temas importantes, según desvela NarcoFiles, un mexicano sin identificar se coordinaba con sus colegas sudamericanos Alverdi Benavides y Hoyos Bohórquez sobre el terreno. El laboratorio “combinado” en el que se elaboraban cocaína y metanfetamina estalló en llamas el 27 de marzo y las ovejas y corderos que servían de tapadera quedaron carbonizados. El olor era nauseabundo. Aunque los vecinos sabían lo que allí se cocinaba, según admitieron a OCCRP, no lo habían denunciado. Ahora pagan las consecuencias de la contaminación provocada por el incendio. Todos los citados fueron detenidos en los meses posteriores. Hoyos Bohórquez, además, se enfrenta a cargos por blanquear los ingentes beneficios del entramado.

Recreación de lo ocurrido en Holanda / James O’Brien-OCCRP

En un periodo de cuatro meses en 2020, alias Sodapuppy pudo haber transferido unos 18,5 millones de euros, directamente o a través de terceros, a México y Colombia, según los investigadores de los Países Bajos. Su principal colaborador holandés, Said Tachi, también participaba en la tarea, según la policía holandesa. En España se enviaron fondos a México con la ayuda de empresarios locales que diseñaron una red de empresas para lavar el dinero, explica la policía española. Su investigación sobre lavado de dinero encontró grandes sumas, “que con toda probabilidad eran producto del tráfico de drogas”, enviadas desde los Emiratos Árabes Unidos y Hong Kong hasta México a través de cuentas bancarias de las empresas españolas. Y el dinero volvía a sus auténticos propietarios.

Punto de encuentro del crimen organizado

“Son auténticas cooperativas. Están establecidos en la zona de la Costa del Sol, claramente afincados allí, y tienen una gran capacidad de organización”, describe Macarena Arroyo, fiscal en el Campo de Gibraltar, y a cargo de la Operación Faukas –la parte española de la Operación Dessert Light coordinada por Europol–, que sirvió para acreditar que los grandes cárteles europeos mantienen oficinas estables en España, por ser la puerta de entrada de toda clase de drogas, y en Dubái, por ser el mejor lugar para refugiarse y para blanquear. “Si necesitan un proveedor, lo buscan; si necesitan un transportista, lo buscan; tienen una capacidad increíble para conseguir sus objetivos. Son cárteles que se están constituyendo como sucedió en su momento en Colombia y que ahora están creciendo con fuerza en Europa. Disponen de embarcaciones, teléfonos encriptados, dispositivos de localización…, tienen medios más potentes que las fuerzas de seguridad”, advierte la fiscal.

“Son cárteles que se están constituyendo en Europa como sucedió en su momento en Colombia”

En esa operación, la pieza clave entre los arrestados fue Edin Gacanin, alias Tito, del cártel de Los Balcanes, considerado por las autoridades uno de los ases del póker que dominaba el tráfico de drogas internacional desde el emirato junto al italiano Raffaele Imperiale, jefe de la Camorra; el irlandés Daniel Kinahan, cabeza del cártel del mismo nombre, y el holandés Ridouan Taghi, de la Mocro Mafia. Kinahan sigue en libertad, probablemente en Dubái, y Gacanin, tras un tiempo detenido, quedó en libertad. Sólo Imperiale y Taghi están entre rejas. Y todos ellos mantienen intereses muy claros en España como referencia geoestratégica para la entrada de los alijos y para el retorno del dinero, ya blanqueado, o bien para su reinversión en forma de capital inmobiliario. Un español, alias El Tigre, también cayó en el mismo operativo, coordinado desde España por la UCO, de la Guardia Civil. “No pensábamos que estaba a tan alto nivel, pero tras la desencriptación de SkyECC [otra plataforma de chats cifrados como Encrochat] vimos que era un narcotraficante top”, destacó a OCCRP el comandante Fran Torres.

Alijo de cocaína dirigido a Galicia / Vigilancia Aduanera

En cuanto a los traficantes españoles, y salvo excepciones, no han pasado de narcotransportistas. “Existen tres organizaciones gallegas que tienen capacidad para realizar el negocio de principio a fin. El resto trabajan para grupos de todo el mundo”, detalla Antonio Duarte, comisario central de Estupefacientes de la Policía Nacional. “Los españoles son transportistas, blanqueadores, rescatadores, quienes controlan las puertas de entrada, pero a nivel top, si hablamos de auténticos capos, esos están en las grandes organizaciones como el cártel de Los Balcanes, la Mocro Mafia, los italianos, los colombianos y mexicanos”, añade el comandante Torres. “Eso también es bueno, porque habla bien de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, en el sentido de que aquí es muy difícil que un capo prospere: tarde o temprano, se le va a descabezar”.

Los puertos

El control de los puertos es esencial para dominar el tráfico internacional de cocaína en todo el mundo, y especialmente en Europa. Róterdam y Amberes, los más importantes por número de contenedores, son territorio “desde hace más de una década” de la Mocro Mafia, según explica el policía que coordina las investigaciones contra esta organización en España, “la número uno a nivel mundial”. El grupo nació como “una asociación juvenil de pandillas compuesta por inmigrantes marroquíes asentados en Países Bajos y Bélgica, pero especialmente en el primero, de segunda y tercera generación”, relata el agente, “sus comienzos están relacionados con el mundo del fútbol. El padre de Taghi [Ridouan Taghi, el líder indiscutible de la organización, ahora en la cárcel] ya se dedicaba al tráfico de hachís, y gracias a las rutas utilizadas por él y a sus contactos en Marruecos y en distintos países, Ridouan consiguió erigirse en el dueño del tráfico de cocaína en Europa”.

Siempre con el permiso de la ‘Ndrangheta y el cártel de los Balcanes, que se han revelado como los dominadores de los puertos españoles, pero también del mar, que este año ha recuperado toda su importancia como canal de entrada de droga en toda clase de embarcaciones al margen de los portacontenedores: veleros, mercantes, pesqueros e incluso los semisumergibles.

“Ridouan Taghi sigue dirigiendo la Mocro Mafia desde prisión. Tiene un poder prácticamente ilimitado, el poder que le da su dinero”, advierte la policía, que consiguió detener en España a varias personas relacionadas directamente con él. El capo fue capturado en su refugio dorado de Dubái, de donde “fue extraditado por la presión internacional. Si no hubiese matado a [el periodista de investigación] Peter R. de Vries jamás habría sido enviado a Países Bajos”, subraya la misma fuente.

Cocaína incautada en el puerto de Algeciras / Narcodiario

La extrema violencia empleada por esta organización le sirve para mantener el control sobre todo un grupo de fieles a su servicio, pero al mismo tiempo la ha puesto en el ojo del huracán, lo que “ha resultado contraproducente”, añade la policía. En España fue detenido uno de los autores del brutal crimen contra De Vries en las calles de Ámsterdam y se desarticuló una de las ramas de blanqueo de dinero de Taghi.

Alianza Balcanes-‘Ndrangheta

Al mismo tiempo, las organizaciones rivales se han hecho fuertes en los puertos de Algeciras y de Barcelona que ellos intentaban dominar. Todo apunta a que la expansión del grupo marroquí-holandés hacia el sur se ha detenido en favor de una alianza entre el cártel de Los Balcanes y la ‘Ndrangheta que ha conseguido atraer a traficantes locales, como los gallegos, para hacer negocios no sólo en los puertos de la Península Ibérica, sino también en el océano Atlántico. En altamar reciben grandes alijos que son introducidos en lanchas rápidas en áreas pesqueras de las Azores o en Cabo Verde, o bien son recogidos del agua tras ser balizados con GPS. Sin olvidar la gran ruta alternativa que ha surgido en los últimos meses a través del Golfo de Guinea, con cargamentos que son filtrados en barcos pesqueros frente a costas de Brasil.

El cártel de Los Balcanes es el dominador de las dos principales rutas de introducción de cocaína en portacontenedores entre Sudamérica y España, que parten de Guayaquil (Ecuador) y del norte de Colombia. Así quedó reflejado en la más reciente operación de la Policía Nacional. “El cártel de Los Balcanes era el dueño del cargamento”, declara Alberto Morales, jefe de la Sección IV de la Brigada Central de Estupefacientes de la Policía Nacional y responsable del hallazgo de los 9.500 kilos de cocaína encontrados el pasado septiembre en un contenedor en Algeciras. Se trata del mayor alijo de droga encontrado en todo el mundo en los dos últimos años. Enviaban 40 contenedores al mes y dominaban los puertos de todo el Atlántico.

Pablo Ramírez, director antinarcóticos de Ecuador, también habló para OCCRP sobre las rutas entre su país y España. “Nosotros creemos que el cártel de Los Balcanes es el principal en estos momentos para la coordinación de alijos hacia Europa”, sostiene. Sobre la situación en su país, añade el responsable policial, colombianos y mexicanos llevan establecidos allí desde la década de los 80, pero ya desde 2010 se ha descubierto la llegada de los balcánicos, que ahora operan a uno y otro lado del Atlántico. “La cocaína que parte de Ecuador entra en España por el puerto de Algeciras y por los de Galicia, principalmente”, apunta el jefe antidroga.

Un elemento clave a la hora de introducir los grandes alijos en los puertos es el hackeo de sus sistemas informáticos. Los grupos criminales logran acceder a los ordenadores de las grandes terminales y consiguen ‘engañar’ a los rastreadores, de forma que eliminan temporalmente los puertos de partida de envíos que se considerarían calientes por su origen (Sudamérica) para evitar su vigilancia. Esto ocurre en todos los puertos de Europa y un ejemplo claro de ello lo desvelará #NarcoFiles en su artículo ‘Puertos’ que se publicará en exclusiva este martes en Narcodiario.

Especialistas en el mar

Desde 2007, Lisboa acoge la sede del MAOC-N, el Centro de Análisis de Operaciones Marítimas en materia de narcotráfico. El organismo partió de una alianza entre los países del sur de Europa, con España, Francia, Italia y Portugal como punta de lanza, en unión con el Reino Unido e Irlanda, y con el soporte permanente de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos y sus experimentados servicios de inteligencia. Los datos de incautaciones en el mar en 2023 no se habían visto antes: más de 60 toneladas al cierre de NarcoFiles.

Voces autorizadas señalan que sólo se confisca el 10% de la cocaína que se envía por el canal oceánico, por lo que se calcula en 600.000 kilos la cantidad que tocó tierra en apenas nueve meses del presente año. Estos datos dejan traslucir los siguientes efectos: una reducción drástica de los precios –que, en puntos como Galicia, han caído un 50%–, el aumento de las prisas para colocar la mercancía en el destino y recuperar el dinero con que ejecutar nuevas operaciones –el blanqueo es cada vez más rápido con la criptomoneda– y, finalmente, la aparición de nuevos mercados, como Australia que, si bien es mucho más lucrativo, no puede competir por ahora con Europa. El Viejo Continente es el principal mercado del mundo, por el gran número de consumidores y por su capacidad económica para adquirirlas.

En el mar, el velero domina como método de transporte clásico. “Son imposibles de rastrear, se mueven entre toda la flota recreativa y entran por playas y puertos”, interviene Emilio Rodríguez Ramos, jefe de la Sección Greco Galicia de la Policía Nacional. El 60% de los decomisos en el mar se producen en esta clase de embarcaciones, seguidas –de lejos– por los barcos pesqueros y los mercantes, también difíciles de localizar al confundirse entre la flota pesquera operativa en los distintos caladeros, en el primer caso, y por su modus operandi, en el segundo: lanzan los fardos en el canal de los mercantes, que transcure a unas 100 millas de las costas portuguesas y gallegas, en su travesía hacia los grandes puertos del norte.

Rodríguez Ramos y el mayor alijo de la historia en un velero / Narcodiario

El cártel de Los Balcanes y la ‘Ndrangheta, los dominadores de los grandes cargamentos de cocaína en portacontenedores en todo el mundo, también se han hecho fuertes en la vía marítima. El sello de albaneses, serbios, croatas e italianos aparece con mucha frecuencia, en ocasiones en alianza con los gallegos y siempre con el visto y plácet de los colombianos, los dueños de la mercancía en origen.

En los veleros, en los mercantes y en los pesqueros aparecen personas de estas organizaciones. No así en los semisumergibles, una vía muy segura para las organizaciones criminales, empleada durante más de 15 años por una alianza entre colombianos y gallegos. Sólo se ha podido interceptar uno de estos aparatos, que, además, cayó casi por casualidad, en noviembre de 2019, en una playa de Pontevedra (España). #NarcoFiles desvelará información muy sensible en la materia en la presente investigación, en los próximos días.

Semisumergible incautado en España en 2023 / Narcodiario

Para estas travesías no todos están preparados: el peligro que entrañan unas embarcaciones de 20 metros de eslora por sólo tres de manga, que navegan entre dos aguas cruzando el Atlántico, reduce sus tripulaciones a los mejores pilotos y a personas sin recursos que hacen el trabajo sucio de acompañarles hasta la llegada a destino. Medio millón de euros es el sueldo de estos pilotos, que colocan alijos de más de 4.000 kilos en Europa en viajes de 20 días de duración.

País productor de drogas

Además de ser gran puerta de entrada de cocaína a través de los puertos, directamente por mar y también por vía aérea –los vuelos comerciales son otro canal destacado; eso sí, en menores cantidades–, España es el punto de referencia para la entrada de hachís, el derivado del cannabis que se produce en Marruecos y se consume en toda Europa. Sin embargo, tanto o más relevante que la entrada de hachís es el cultivo de marihuana en el territorio, con invernaderos interiores y grandes cosechas exteriores que inundan el país, especialmente en Andalucía y Cataluña. “Somos el número uno, el mayor productor europeo de marihuana”, resalta el comandante Torres, de la UCO. “Los albaneses lo están aprovechando para establecerse en España. La marihuana no está tan mal vista, pero va camino de ser más peligrosa que la cocaína por la violencia que acarrea”, añade el investigador. “Me intervienen 1.000 plantas en mi casa y es muy probable que no vaya a prisión. Es un negocio que cuesta muy poco: puedes comprar el material en cualquier growshop con una inversión de 20.000 euros, y la vas a amortizar probablemente en la primera cosecha, que tienes en cuatro o cinco meses, con una rotación que te da unos beneficios económicos brutales”, concluye el guardia civil, quien alude también al bajo reproche penal por este delito como un factor diferencial.

Cultivo de marihuana reciente intervenido en el País Vasco / Ertzaintza

Además de la marihuana, en España se han descubierto laboratorios de heroína y de drogas sintéticas, en muchos casos para vender al exterior. Pero donde la Península Ibérica destaca como productor es en la cocaína. La gran referencia al respecto ha sido el laboratorio intervenido en Cerdedo-Cotobade (Pontevedra) en marzo de este mismo año, que había sido levantado por una alianza criminal entre colombianos y mexicanos con la intención de producir 200 kilos de cocaína mucho más pura de la que sale de los centros de fabricación de la selva colombiana, acercándose al 90%. Pero esa brutal infraestructura, que procesaba pasta base de forma idéntica a como se hace en América Latina, es sólo la punta del iceberg, pues en España se han detectado 128 laboratorios en la última década, eso sí, de mucho menor tamaño.

Exterior del laboratorio / Narcodiario

En todo este escenario, los grandes negocios se siguen cerrando en la Costa del Sol. Segundos espadas del crimen organizado de los principales cárteles de todas las nacionalidades imaginables se reúnen allí. Los Kinahan, la Mocro Mafia, el cártel de los Balcanes, las distintas mafias rusas e italianas, con la ‘Ndrangheta al frente, y por supuesto los colombianos y los mexicanos establecen contacto en la costa malagueña.

Los #NarcoFiles lo confirman. Las autoridades de las distintas naciones que luchan contra el narcotráfico han dado un paso al frente en la Costa del Sol. Bajo el liderazgo de la Policía Nacional se ha creado un equipo de trabajo con especialistas de más de 20 países con una base permanente en el centro de negocios del crimen organizado internacional que pronto empezará a dar resultados.

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