El asesinato de Villavicencio confirma que el Ecuador actual es la Colombia de los 80

La muerte del candidato a la presidencia crítico con los narcotraficantes se une a la del alcalde de Manta / Nadie está libre en el país de la violencia de los cárteles de Sinaloa y Jalisco, los albaneses y los colombianos que dominan la cocaína / La Policía anunció una muerte y seis detenciones entre los criminales que atacaron al presidenciable
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En octubre de 2022, Narcodiario realizaba un reportaje que adelantaba que la ciudad portuaria de Guayaquil se había convertido en el Medellín de los 80. Las redes narcocriminales se habían hecho con el poder, ya no solo allí, sino en el resto del país, y los hechos que han ido sucediendo en los meses posteriores no han hecho sino reforzar esa teoría. El gobierno de Lasso no ha podido frenar la implantación en el país de los cárteles de Sinaloa y Jalisco, que se enfrentan por el dominio de la cocaína. Tampoco la llegada de narcos de la Mafia Albanesa que, desde Europa, intentan enviar su propia mercancía. Los colombianos, especialistas en el sicariato, pusieron la guinda esta semana asesinando de varios disparos a Fernando Villavicencio, ex periodista y candidato a la presidencia del país en unas elecciones que se presumen totalmente adulteradas y que tendrán lugar a finales de agosto.

Villavicencio es, pese a todo, solo la punta del iceberg en un país destrozado por las mafias de la cocaína y convertido en la primera lanzadera de esta droga a nivel mundial. Pocas semanas antes fue asesinado Agustín Intriago, un suceso con menor repercusión internacional pero no menos importancia en el análisis de situación, pues este hombre, alcalde de la ciudad Portuaria de Manta, compartía con Villavicencio sus duras críticas a los narcotraficantes que dominan el país para mantener su negocio a pleno rendimiento.

Reunión tras el asesinato / Gobierno de Ecuador

La amenaza, la extorsión, el secuestro y la muerte violenta se han convertido en las armas de los narcos, que continúan dominando los puntos clave del país y, para muchos, también al Gobierno de Lasso, de forma que siguen al frente de sus movimientos clandestinos pese al estado de Excepción que impera con la excusa de la presencia del crimen organizado.

Los detenidos / Gobierno de Ecuador

El ministro del Interior, Juan Zapata, junto con el comandante de la Policía Nacional, Fausto Salinas, rechazaron y repudiaron el asesinato del candidato a la presidencia de la República, Fernando Villavicencio, ocurrido el 9 de agosto
tras la salida de un mitin político, en Quito.

“Nos unimos al pronunciamiento del presidente de la República, Guillermo Lasso, quien catalogó a este acto como un crimen político con carácter terrorista, un intento de sabotaje a las próximas elecciones”, refirió el Ministro. Añadió, además, que la Policía Nacional ya tiene las primeras capturas de los presuntos autores materiales de este execrable hecho y empleará toda su capacidad operativa e investigativa a fin de poder esclarecer el móvil de este crimen y los autores intelectuales.

Por la información preliminar levantada, se confirmó que los aprehendidos, de nacionalidad colombiana, pertenecen a grupos de delincuencia organizada. En tanto, el comandante Salinas, informó sobre la cápsula de seguridad que protegía al candidato presidencial. En ese contexto, dijo que contaba con tres cercos de seguridad: un interno conformado por el equipo de seguridad inmediata compuesto por cinco servidores policiales; un cerco intermedio de reacción integrado por el equipo de apoyo de la Unidad de Mantenimiento del Orden y dos patrulleros que conformaban el cerco externo.

Resaltó, además, que tres servidores policiales quienes repelieron el ataque armado recibieron impactos de proyectil y fueron trasladados a varias casas de salud. Por el momento, su pronóstico es estable. Detalló además que, tras el enfrentamiento para repeler el ataque, se inició una persecución del presunto tirador y haciendo uso legítimo de la fuerza se logró neutralizarlo, horas más tarde, se confirmó su deceso, producto del intercambio de disparos con los agentes del orden.

Personal policial de Criminalística realizó un acordonamiento del área en las afueras de la institución educativa y de la clínica donde fue trasladado el candidato, a fin de realizar el levantamiento de indicios. En el lugar se encontraron
un arma de fuego tipo pistola que luego de las pericias balísticas se confirmó su uso en el atentado; un artefacto explosivo tipo granada, que minutos después fue neutralizada mediante una detonación controlada por parte de los grupos
tácticos. Así mismo, se levantaron 61 vainas de 9 milímetros y tres vainas calibre 223, señal de que el ataque se efectuó con la inequívoca intención de dar muerte al experiodista y candidato a presidente.

Tras estos acontecimientos, los ejes policiales se desplegaron para realizar técnicas investigativas, esto permitió ubicar y allanar varios domicilios en el sector de Conocoto y sur de la ciudad, donde se detuvo a seis sujetos todos de
nacionalidad extranjera, colombianos, según distintas fuentes.

De igual forma, durante los allanamientos se encontraron un fusil, una subametralladora, cuatro pistolas, tres granadas, dos cargadores de fusil, cuatro cajas de munición, dos motocicletas y un vehículo reportado como robado donde
presuntamente se movilizaban los miembros de este grupo delictivo, Finalmente, el ministro Zapata indicó que no existe restricciones en la movilidad e hizo un llamado a la unidad del pueblo ecuatoriano.

En paralelo a todo ello, la Policía ecuatoriana sigue realizando diversas operaciones contra el tráfico internacional de cocaína que llevan a cabo numerosísimos grupos en el entorno de las ciudades portuarias, especialmente Guayaquil, pero también otras como Manta. Así, fueron detenidas varias personas como presuntas responsables del envío de más de una tonelada de droga en ocho envíos diferentes. A estas personas les fueron incautados más de 200.000 dólares en efectivo, además de armas y vehículos.

Por otra parte, otro individuo fue arrestado por transportar unos 200 kilos de cocaína más en el remolque de un camión caleteado, con destino más que seguro en uno de los puertos del país para su envío al extranjero.

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